HABLAR CON EXTRATERRESTRES, POR BERNARDO ORGE

Según cuenta Diego Bigongiari en la Guía Pirelli[i] de 1995, Monsieur Bouchon llegó a la Argentina en 1950 con 8 toneladas de equipaje. Tras recorrer casi todo el país y enamorarse de él, en 1959 se estableció en el valle cordobés de Traslasierra, cerca de Nono. Diez años después había reubicado su colección en ese lugar y abría las puertas de un museo, el Rocsen. “Todo el hombre para todos los hombres”, decía, abierto los 365 días del año en horario corrido. •

Yo tenía veinte años y estaba varado en Ciudad Bolívar, Venezuela, sin nada de plata. Mis amigos algunos se habían dispersado por el camino y otros, más astutos, ya estaban de vuelta en Rosario. Ese viaje, después de hitos como la construcción de una balsa bajo la premisa Lito lo cantó y nosotros lo hicimos, ya no era más que la prolongación del impulso original. Me había dado cuenta de eso no hacía mucho en la terminal de Maicao, un bloque de hormigón echado en el desierto de la Guajira como una solitaria pieza de tetris. Mientras esperábamos un coche por puesto un artesano cordobés repetía una y otra vez lo mismo: no sé para qué arranqué, no sé para qué arranqué… •

Además de imágenes donde se intenta explicar la localización del sistema solar, las características de la tierra y de la sociedad humana, las sondas Voyager 1 y 2 lanzadas en 1977 desde Cabo Cañaveral llevaban cada una un disco de oro de 1:30 h de duración con saludos en 55 idiomas y una compilación de sonidos y músicas de todo el planeta Tierra. Después del lanzamiento, Carl Sagan, el astrónomo detrás de este intento de comunicación intergaláctica, dijo que la nave espacial solo sería encontrada en caso de que existieran otras civilizaciones capaces de viajar por el espacio exterior. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico, dijo, señala algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta: vemos esas canciones como algo que nos representa, como algo simbólico más que como un serio intento por comunicarnos con la vida extraterrestre. •

En 2009 la escritora argentina radicada en España Belén Gache urdió sus Manifiestos Robots[ii], “una serie de poemas procesuales y aleatorios compuestos por máquinas a partir de programas de computación y sistemas de búsquedas en la red”, basados en el proyecto IP Poetry de Gustavo Romano. Según Gache “los textos están construidos a partir de estructuras verbales fijas correspondientes al género del discurso político”. Esto quiere decir que el algoritmo que determinó los poemas establece condiciones para combinar los inputs en secuencias gramaticales cercanas a la consigna o el slogan a partir de sintagmas clave: “Contra…”, “Nos comprometemos a…”, “Apoyemos…”, etc. •

Juan Santiago Bouchon, un francés que a los 8 años, escarbando en un anfiteatro romano, halló un soldadito de barro cocido de 2000 años de antigüedad. “Desde entonces colecciono para mi museo”, dice. •

“Contra el viento / Contra la pared / Contra el reloj / Contra los Robóticos mutantes / Contra los correos SPAM / Contra los Asesinos de otros mundos / Contra la corriente / Contra las cuerdas / Contra las hormigas / Contra las cárceles / Contra las personas”  •

A principios del siglo XX en Nueva York y Chicago comenzaba la primera fiebre de los rascacielos, que duraría hasta la crisis del 30. El impulso de los constructores provenía más de la ambición de inversionistas trastornados que de ideas arquitectónicas claras, por lo que en el diseño y el decorado de los edificios confluían en igual medida los avances tecnológicos de la época; una novedosa concepción de la vida urbana que reorganizaba privacidad, sociabilidad y esparcimiento; y la yuxtaposición inescrupulosa de diferentes elementos de la tradición arquitectónica europea. •

Como Rosario, Ciudad Bolivar era una modesta población de provincia al lado de un río majestuoso. Pero la corriente de aquel río, el Orinoco, corría en sentido opuesto a la del Paraná de este lado de las islas, así que mientras caminaba por la costa no podía evitar una sensación constante de incomodidad y cuando estaba yendo para un lado pensaba que iba para el otro y viceversa. •

Aunque a muchos podría entusiasmarles la posibilidad de que las Voyager entraran en contacto con seres extraterrestres, hay otros, como el blogger y youtuber Fon Ramos, para quienes una raza alienígena con una tecnología lo suficientemente avanzada podría coger esa información y usarla digamos a favor de sus intereses para venir a nuestro planeta y liarla muy gorda… muy, muy gorda…[iii] •

“La reproducción realista, sacada principalmente de los originales en forma de copias directas, vaciados, etcétera (…) de los hogares de los pueblos antiguos más espléndidamente lujosos del mundo”.[iv] En 1908 el interior de un edificio existente de la calle de los sueños  de Manhattan (hoy 42 Oeste) fue transformado por Henri Erkins en lo que él llamó Los jardines de Murray. En concreto Los jardines… eran una especie de restorán (más motel, más casino…) que reorganizaba escrupulosamente en su decorado “todo lo que era bello en el mundo que los romanos conocieron, conquistaron y saquearon”.[v] •

Diego Carballar incluye en su libro electrónico After sangre[vi] el poema Ruslana. No hay ninguna nota que lo confirme, pero todo hace pensar que se trata de un texto armado a partir de una búsqueda en internet sobre las extrañas circunstancias que habrían llevado a la joven modelo Ruslana Korshunova a quitarse la vida. Artículos periodísticos web, en un español también web, reacomodados y cortados en versos libres. Las ocho partes del poema repiten lo mismo –como cada artículo web repite refraseado el contenido de uno anterior–, pero a la vez cada una aporta un dato nuevo o refiere las circunstancias con una ligera variación. Para el final del texto Ruslana es una especie de Laura Palmer de la moda internacional: coqueteó de más con el lado oscuro, y ya no pudo volver atrás. •

El tipo que me iba a alquilar una hamaca no accedía a guardarme las cosas si no le pagaba por adelantado y no tuve otra que pedirle prestado a una chica estadounidense que paraba en el mismo lugar, en una pieza. Un poco de desconfianza le dio, pero además de ser hermosa la chica era buena. Esa misma tarde junté la plata para devolverle. Sin embargo, al otro día, Amy –así se llamaba– no aparecía por ningún lado. Se había ido del hostel en la mitad de la noche, me dijo después el encargado, seguramente para siempre, espantada por ti, y por Ciudad Bolívar. •

El poema cierra con un post que Ruslana escribe en una red social rusa poco antes de caer desde el noveno piso: “Mi sueño es volar. / Oh, mi arcoíris está demasiado alto. / Soy una puta. / Soy una bruja. ¡No me importa lo que digas! / Ya sé qué es. / ¿Por qué / te da miedo eso? / Estoy tan perdida. / ¿Alguna vez me encontraré a mí misma?” •

El Rocsen cuenta con cerca de 25.000 piezas expuestas con total displicencia para los criterios de la museología tradicional. Como en un compraventa se juntan muebles, partes de autos, telégrafos, carros, juguetes, herramientas, fotos, momias, teléfonos, tejidos; sin mayores explicaciones que lo justifiquen, una cosa al lado de la otra hasta llegar a la salida, y sin solución de continuidad con las demás cosas, del otro lado de la puerta. •

¿Qué idea se haría de nosotros los humanos una inteligencia extraterrestre después de escuchar los discos de oro de las Voyager? ¿Seríamos distintos si en lugar de tal tema los astrónomos hubieran seleccionado tal otro o hubieran ubicado las canciones en otro orden? Desde el llano terrícola los discos se quedan en algún punto entre medio de la totalidad y el antojo, pero para un escucha extemporáneo ¿pueden proyectar la ilusión mimética de una imaginación, un estado de sensibilidad y pensamiento coextensivo a determinados seres, en determinados lugar y momento del universo? •

No hay ninguna necesidad de escribir nuevos textos cuando hay tantos tan buenos que no han sido leídos. Se trata de reubicar textos que ya han sido escritos. La escritura está cincuenta años por detrás de la pintura, repite como un mantra Keneth Goldsmith, “solo estamos llegando a lo que en las artes visuales se hizo a mediados del siglo pasado”. ¿O no? •

migol1984: i bet aliens are going to listen to this and be like, “shit, earth is creepy, i ain’t going there”. •

Pablo Katchadjian publicó La cadena del desánimo[vii] en 2012, “una colección de citas de política, economía, deporte…” extractadas durante sus lecturas matutinas de los diarios en internet. Según un columnista del suplemento cultural de uno de esos periódicos, el libro reubica citas como “debo ser la reencarnación de algún gran arquitecto egipcio”, de Cristina Fernández de Kirchner, y otras donde políticos, sindicalistas, vedettes y científicos se ponen más o menos en ridículo y hacen sospechar que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. •

Amy: durante un par de días seguí bajo el soplo de su belleza y de su gesto. Perdido en el ensueño que me provocaba su recuerdo y mareado por el a mis ojos equívoco fluir del Orinoco, un día recalé en una de las librerías estatales que el chavismo había desparramado por todo el territorio venezolano. Entré. Allá, arriba de todo, de tapas duras, la infantería de la Colección Ayacucho se acomodaba todo a lo ancho de un par de estantes, lo mejor de la literatura latinoamericana en las mejores ediciones de que las que se tenga memoria y a un precio mínimo. Pero sumergido como estaba en aquel embrujo lo primero que vi fue una antología de la poesía estadounidense. Y la compré. •

Desde principios de los 2000 y más intensamente durante los últimos 10 años autores argentinos vienen produciendo textos que parecen responder a la premisa del Manifiesto fractal del poeta rosarino Héctor Piccoli: “el nuevo arte ha de construir ordenando”.[viii] Solamente que donde Piccoli necesitaba un esquema apriorístico para ese orden –formas métricas canónicas dadas de antemano– y buscaba desarrollar un software que le permitiera alcanzarlo, autores más jóvenes invierten la secuencia: usan el software que diseñan o cualquier otro que tengan a su alcance para elaborar un orden nuevo cada vez que escriben, producir, seleccionar y reubicar texto. Delegan el problema de la forma no ya en la estrofa, ni en una noción ampliada y volátil de género –como Luckacs–, sino en un procedimiento o un algoritmo exterior al material lingüístico. •

Tres años antes de lanzar su playlist al espacio exterior Carl Sagan se había juntado con un amigo, Frank Drake, para enviar el Mensaje de Arecibo, otro intento por contactar con los extraterrestres, esta vez mediante ondas de radio emitidas por el radiotelescopio de mismo nombre situado al norte de Puerto Rico. •

Los poemas de Spam,[ix] el libro que Charly Gradin publicó en 2011, “fueron realizados mediante búsquedas en Google”. Con la selección y el ordenamiento de los resultados arrojados por ese motor de búsqueda para una entrada en particular (“eran los tiempos de”, “un saludo”, “voy buscando”…) Gradin compone textos deslocalizados, que incorporan diversas inflexiones del español y configuran una geografía virtual. •

Columnas dóricas, luz eléctrica, obeliscos-lámparas, un sarcófago móvil que transporta platos. Dice el arquitecto holandés Rem Koolhas: “en Los jardines de Murray cosas que alguna vez fueron cronológicamente sucesivas ahora son simultáneas y se iluminan mutuamente”.[x] •

A mediados del siglo XIX, el escritor e inventor Charles Cros exhorta al gobierno francés a financiar un programa de investigación sobre la comunicación con marcianos. En su Estudio sobre los medios de comunicación con los planetas de 1869 Cros retoma un concepto en boga en su época –colocar espejos gigantes en montañas o desiertos para llamar la atención de una posible inteligencia extraterrestre mediante flashes de luz– y lo lleva mucho más lejos. Hasta entones, los intentos aislados de contactar con extraterrestres se preocupaban solamente por dar señales de vida, Cros se pregunta cómo transmitir información a interlocutores de otro mundo una vez establecida la conexión y sienta las bases para el Mensaje de Arecibo. Parte de la idea de que secuencias rítmicas de flashes luminosos podrían servir de código a cifras, que ordenadas sobre una grilla podrían formar imágenes. Una especie de .bmp. •

“Extraño esos tiempos del baile del bagalu / donde la gente se iba pa lo oscuro / a agarrar nalgas, donde se podía / fumar en los locales y beber pitorro en la cara / de un guardia municipal y donde ese mismo / guardia te compraba una Medalla. Los buenos / tiempos, donde John Travolta era dios y / tener sexo sin condón era cool, de experimentar / con pega y gasolina, de chichar en la playa y vomitar / viandas en Santurce.” •

La Antología de la poesía norteamericana[xi] salía 5 bolos, algo así como 20 centavos argentinos, y era una reedición apenas ampliada de la selección que los nicaragüenses Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho, de quienes yo no tenía la menor idea, habían publicado en Madrid en 1963. No tenía las versiones en inglés, no incluía notas bio-bliográficas de los autores ni mencionaba la procedencia de los textos. Tenía el tamaño de un paquete de medio kilo de yerba y estaba plagada de nombres que a mí no me decían nada. •

Aunque se puede presumir que cada uno de los fragmentos con los que trabaja Gradin forma parte en sí mismo de un circuito comunicativo en internet, descontextualizados e incorporados a los poemas de Spam es imposible no pensarlos desde la orfandad. Como el propio Gradin escribió alguna vez sobre la obra de Edgardo Antonio Vigo: “esos mensajes parecen perdidos para siempre, producidos por códigos de origen desconocido, sumidos en la dispersión.”[xii] •

El Mensaje de Arecibo es quizás más interesante que el proyecto Voyager, o por lo menos más económico y elegante. Sagan y Drake se las arreglaron para criptografiar datos como la disposición helicoidal del genoma humano o la altura promedio de los hombres en 1974 solamente con ondas de radio y código binario. Para esto último dibujaron un humanoide con palotes de 1s sobre un fondo de 0s y al lado colocaron un 14, también con llenos y vacíos. Los extraterrestres son astutos, pensaron, van a multiplicar este número, el 14, por la única unidad de medida que están seguros que conocemos, la longitud de onda del mismo mensaje. Así, λ (126mm) x 14 = una solitaria pieza de tetris con forma de hombrecito, de 1,76m de alto. De esta iniciativa astronómica se extrae una conclusión literaria: es posible construir códigos que se definan según un problema formal específico y dependan para funcionar de su propia materialidad. El Mensaje de Arecibo lleva al extremo las ideas de la poesía concreta, prueba que se puede cumplir con lo que los poetas brasileros del grupo Noigandres habían planteado como ideal en su manifiesto de 1958: “Realismo total. Crear problemas precisos [comunicarse con extraterrestres] y resolverlos en términos de lenguaje sensible [ondas de radio, 0s y 1s]”.[xiii]  •

En una de las salas del Rocsen hay una colección de rulemanes y engranajes, un cráneo humano reducido por los jíbaros y, pocos metros más allá, un novillo gigante embalsamado. Lo que arranca como una colección guionada por un iluminismo anacrónico –“todo el hombre para todos los hombres”– enseguida se convierte en una enciclopedia extravagante y sin jerarquías. Ante la mirada de un alma sensible como la de Bouchon, “todo” tiene algo de “hombre”. Los rulemanes al lado del ternero gigante pasan a ser entonces igual de arbitrarios que él, y el prodigio biológico del ternero, al lado de los rulemanes, cobra un sentido histórico que lo vuelve imprescindible para el mundo tal como lo conocemos. •

Unos catorce años antes que la emisión de Sagan y Drake, el matemático Hans Freudenthal desarrollaba el lenguaje Lincos (lingua cósmica), con la idea de “traducir la totalidad de nuestro saber” en un material comunicable a cualquier forma de vida inteligente. Una tentativa de formalización total de la vida humana en un manojo de señales electromagnéticas. Freudenthal presenta conversaciones, completamente redactadas en su sistema de notación, entre un Humano a y un Humano b, Ha y Hb, que dan cuenta de experiencias terrícolas elementales. •

¿Fueron las obras literarias las primeras en ser susceptibles de reproductibilidad técnica? ¿Qué significa eso? La crítica norteamericana Marjorie Perloff acuñó un término, moving information, que significa tanto el acto de mover información de un lado al otro como el acto de ser conmovido por ese proceso. Para ella el escritor más que un genio torturado es un programador que conceptualiza, construye, ejecuta y mantiene una máquina de escritura.[xiv] Si la tradición del siglo XX fue la de releer la historia de la literatura de adelante para atrás y entonces un autor clásico cobraba nuevo valor en función de los proyectos estéticos de los autores vivos, ahora que nuestras cabezas están siendo reformateadas para lidiar con masas textuales fragmentarias que nos llegan simultáneamente desde distintos inputs con una materialidad sin precedentes, ¿podríamos encontrar cosas nuevas en textos viejos si en lugar de releerlos los reviéramos? •

Ha tira una pelota de manera que Hb no la pueda atrapar. Hb sabe algo que se niega a decir, lo que significa que Ha ignora de qué se trata, pero puede intentar adivinarlo. Ha y Hb saben lo que se produjo en el pasado pero ignoran lo que va a producirse en el futuro; por lo tanto van a hacer apuestas sobre lo que podría ocurrir. Viven juntos en un mundo en el que también viven muchas otras cosas, pero no pueden comunicarse con todas ellas, aun cuando estas otras cosas pueden, como ellos, ver, oír, mover, conocer el pasado y atrapar una pelota. •

Creo que el efecto que me causó el libro de Cardenal tuvo que ver con la calidad de los textos que juntó pero también con el hecho de que se trata de un cut-up que atraviesa un par de siglos, varias lenguas y ciudades, y que va desde una canción de los indios sioux (“sobre la tierra / canto por ellos, / un país de caballos, / canto por ellos…”), pasando por Whitman, Pound, etc., hasta la escuela de Nueva York. El efecto de una antología tiene que ver con la calidad de los textos que reubica, su material, pero también con el hecho mismo de reubicar textos, con cómo se ordena ese material. En aquel momento, en Ciudad Bolivar, yo era incapaz de darme cuenta si individualmente se trataba de buenos o malos poemas, pero el libro me gustaba, me entretenía saltar del bloque de un autor al que le seguía o otro al azar. Y al mismo tiempo los textos estaban ahí, mantenían muchas de sus peculiaridades: aunque no había forma de que leyendo esa antología dedujera que William Carlos Wiliams estaba enojado con Elliot, si lo hubiera sabido desde antes sí que hubiera entendido el porqué de ese enojo. •

Ha y Hb pueden morir, lo mismo ocurre con las otras cosas con las que comparten el mundo. Ha y Hb pueden desear que las cosas sean diferentes a lo que son. Cuando uno de ellos muere, ya no pueden hablarse. •

Una noche en un colectivo, cuando todavía no estaba seguro de si volver o no a Argentina, leí esta versión de un poema de John Ashbery, Animal of all countries:

El tigre regresa a su casa, y el castor;

los otros regresan a sus casas.

La esposa regresa a su casa, las ayas regresan a las suyas.

Y yo, en esta noche azul de estrellas amarillas

¿a dónde volveré?

“Regresa a los autos que pasan,

los oscuros y misteriosos autos que pasan veloces.”

–¿Qué era eso? ¿Quién hablaba en los dos últimos versos? ¿Eran los poetas que estaban más atrás en la misma antología? ¿Era la voz de Amy? ¿Qué significaban las comillas? ¿Yo estaba adentro o afuera de esas solitarias piezas de tetris arrojadas al principio y al final de la frase?– •

[i] Bigongiari, Diego: Guía Pirelli, Planeta, Buenos Aires, Argentina, 1995.

[ii] Gache, Belén: Manifiestos Robots, presentación en la 7° Bienal de Porto Alegre, Brasil, 2009. Disponible en: http://findelmundo.com.ar/belengache/ManifiestosRobots.pdf

[iii] https://www.youtube.com/watch?v=Hv8sXMTM4k0

[iv] Bevington, Chas: New York Plaisance. An Illustrated Series of New York Places of Amusement, New York Plaisance Co., Nueva York, Estados Unidos, 1908.

[v] Ibíd.

[vi] Carballar, Diego: After sangre, Determinado Rumor, Buenos Aires, Argentina, 2011. Disponible en: http://www.determinadorumor.com.ar/poesia/aftersangre-carballar/

[vii] Katchadjian, Pablo: La cadena del desánimo, Blatt & Ríos, Buenos Aires, Argentina, 2012.

[viii] Piccoli, Héctor A.: Manifiesto fractal, Rosario, Argentina, 2002. Disponible en: http://www.bibliele.com/ciberpoesia/fractales/fractal.htm

[ix] Gradin, Charly: Spam, Ediciones Stanton, Buenos Aires, Argentina, 2011.

[x] Koolhaas, Rem: Delirio de Nueva York, Santiago Gili, Barcelona, España, 2016.

[xi] Cardenal, Ernesto (comp.): Antología de la poesía norteamericana, El perro y la rana, Caracas, Venezuela, 2007.

[xii] Gradin, Charly: “:(){:|:&};:”, en Mansilla, n. 9, Buenos Aires, Argentina, 2014.

[xiii] Campos, Augusto de; Pignatari, Decio; Campos, Haroldo de: “Plano-pilôto para poesia concreta”, en Noigandres, n. 4, São Paulo, Brasil, 1958. Disponible en: http://www.tanto.com.br/luizedmundo-concret.htm

[xiv] Perloff, Marjorie: “Moving Information: On Kenneth Goldsmith’s The Weather”, en Open Letter: Kenneth Goldsmith & Conceptual Poetics, Ottawa, Canadá, 2005. Disponible en: http://marjorieperloff.com/essays/goldsmith-weather/

noviembre 2018 | Revista El Cocodrilo

 

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