DOS POEMAS DE ARIEL AGUIRRE

Lecciones de tránsito

Los ojos de mi viejo clavados
fijos quietos una foto impresa
sobre el vidrio el espejo del auto
mi mamá duerme mi hermano
ronca yo el insomnio
miro no sé si me ve
si me veía o solo
dejaba la vista en el gris
de una ruta en el gris propio
de sus ojos en las rayas
blancas que se suceden
y cada tanto una pupila
para la izquierda
pasar un auto una
pupila a la derecha
volver a su carril una pupila
hacia arriba: mecánica
sincronizada un reloj dentro
de otra máquina que nos traslada
nos trasladaba
a diferentes lugares
aunque un cd se repetía
fito del 63 resumo un viaje
a La Paloma doce horas
resumo en un solo tema
ese trayecto empieza
mi viejo revisa el aceite
varilla trapo mover
el tanque de agua
las villas dejando la ciudad
mi vieja saca fotos
movidas a la monotonía:
sol naciente sobre trigo
amarillo en el amarillo
mi vieja tapa el termo
mi hermano roncando
mi vieja tira apenas
el asiento hacia atrás
los ojos de mi viejo
en el espejo retrovisor
yo me hago el dormido
con tanta seguridad que
transmite esa mirada
mi viejo me dice
hay que tener conciencia
de todo el alrededor
por eso una pupila a la derecha
una pupila a la izquierda
nunca girar la cabeza
fija sobre la ruta
una pupila hacia arriba
saber quién viene atrás
tener noción absoluta
del espacio no apretar
tanto el embrague
tener conciencia para tener control
el acqua planning es jodido
el caucho y la fuerza
de rozamiento no se llevan
con el agua los ojos de mi viejo
como mar son celestes
cuando les da el sol
pero la mayoría de las veces
están grises y contrastan
un claroscuro con el vidrio
gris oscuro
mi viejo me pasa un mate
desde la parte de atrás de mi auto
yo cebo mucho mejores
que éste todo sopeado
le pregunto si está bien
si va cómodo él responde rápido
para que yo vuelva
la cabeza a la ruta quisiera
que se relaje que pueda
dormir un rato o al menos
dejar de mirar todos
mis movimientos no sé
miro hacia delante la ruta
es ahora autopista
pero voy por la mano
que era la ruta vieja
pienso en la cantidad
de veces que viajamos
por ahí en lo extraño
que se debe sentir
ser llevado mi viejo
se creía piloto no
le importaba llegar antes
importaba pasar
los otros autos
a mí no me dan ganas de agarrar
nervios lo miro por el espejo
mi viejo se incomoda
gira la vista hacia la soja
me pregunta si ya está el mate
chupo un poco hasta el ruido
estiro la mano hacia atrás pero él
se apura a agarrarlo
sin que yo tenga que girar
no perder el control
de la escena el espacio
el contacto
nuestro es y fue
a través del vidrio
somos
diferentes

 

Del otro lado

Hace unos días desperté
moví los brazos las piernas
abrí los ojos temblé
me faltó el aire no sé
por cuánto tiempo
estuve así consciente pero
con el cuerpo dormido
sueño lúcido me dijiste
vos estabas ahí al lado
pero no viste nada
tampoco sé cómo se verán
esas cosas desde afuera

estamos mal tiraste una vez
que había fumado
la primera seca una vez que
ya había puesto el fósforo
en el cenicero y el humo
se había hecho aire:
me pareció triste
tierno haber esperado
a decirme eso cuando más
preparado estoy
para recibir las cosas
que no deseo

a los pocos días alguien dijo
que pensara no poder
despertar cuando despierto
como una metáfora
algo adentro dormido

bailaste sin música
como una tarada en la puerta del baño
desnuda estiraste los brazos
moviste la cabeza de un lado a otro
y el vino dejó una mancha en el piso
que nunca vamos a poder secar
¿y te acordás cuando empantanamos el auto
por ver la lluvia mojando las rocas que las olas
del mar no alcanzaban
y nos dimos cuenta a las horas
que la arena estaba
demasiado húmeda para volver
al camping a la carpa
al hogar que pudimos construir
durante unos pocos días?

y una vez nos metimos
en una piragua entre las islas
hablamos de poesía de acá
dijiste que ya no se decía
con tanta dulzura al río
que ahora los pibes
decían damnificados fábricas
enfermedades cáncer
ya no importa si el árbol es un sauce
un laurel de isla un aguaribay
si es el gualeguay o el paraná
si refleja un bosque una luna
plateada o blanca
si se deforma en el oleaje
si rueda como una tapa
o se queda quietita
como una estampa
bordada a la noche:
los pibes domaron el paisaje

los pibes
atraviesan el río
el río
ya no los atraviesa

es hora de despertarnos
es tarde y estamos lejos
no me interesa para qué lado
fluye ni qué nombre tiene
el río en tu ciudad
aprovechemos el día
antes que cambie el tiempo

 

Ariel Aguirre nació en Santa Fe en 1991. Es Licenciado en Letras y publicó el libro de cuentos Weekend, ganador del Primer Premio en el Concurso Literario Municipal (Santa Fe, 2017), el libro de poesía Las cuerdas que nos sostienen (Neutrinos, Rosario, 2016) y el cuento Dos y Tres (Editorial 4 ojos, Santa Fe, 2015). Integra la Antología Federal de Poesía (región Centro). Poemas y cuentos suyos forman parte de publicaciones independientes en forma impresa y en revistas digitales. Ha sido seleccionado para la primera Residencia de Poesía en el marco del Festival Internacional de Poesía de Rosario (2017). Dirige un taller literario en Santa Fe en La Casa y otro en la Residencia Juvenil de Coronda, un centro para jóvenes de 16 a 18 años en situación de encierro. Es parte del grupo de poesía La Chochán.

 

(abril 2020| Revista El Cocodrilo)

TEXTOS

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