NUBES DE CHUVA, DE MAIA MOROSANO

 

Cae el verde sibarita en picada
sonando viento de madera,
vou falando en signos musgobrillantes
húmedos, bioacústicos,
olhos cor de festa.
Vou falando en otra lengua
que el llanto tiene olor a ubre
recién amanecida no céu.
Arriba de la siesta una niña traviesa cruza el campo santo.
Achalai mi mama
el santo campo de árboles y pasto y trigo
y soja y vacas a la vera.
De veras mamita y creeme que si no lo callo.
Las ubres pellizcadas fuerte. De veras. A la vera y no tanto.
No céu no hay Cristo que aguante.
Vou mugiendo mama, mamita suave
achalay voy cambiando
a la vera como las vacas.
Ir al campo es inocente como el llanto sobre el canoso y celeste cielo.
Chuva é muitas nuvens ainda de manhã.
Achalay mi mama, achalay
Doblando ubres, retorciendo lombrices en la tierra.
Vou mugiendo mama, mamita suave y la lluvia es mi mañana
achalay que vou mutando.
Libre estoy de llegar con mi agua
cayendo de mis morritos llorosos de vaca.
Agua de chuva mamai! Que ay ay y ay
la mujer para adentro, cosita, cosa del campo
que hay mamai ubres mugiendo
y son clínicas del destierro, agujas y cuchillos blancos.
Blancos bien blancos entre el campo santo
cargado de verde azul, guiso celeste.
Soy mujer por elección armónica
mujer mugida en vacanadas de harto amor.
Mais coisas hay mamai, mais coisas
un holograma de mi yo vaca me mira en canastita debajo de los árboles
ay chalai ay mi máma.
Yo elijo ser vaca,
rumiando solita sola
con ganas de abrazarte dentro de mi ay mi dolor mai, tan grande
rumiando solita sola mai.
Mis lágrimas son grandes porque mis ojos
son nubes.