CUATRO POEMAS DE NARA BITTI

por El Cocodrilo

archivo

me aterroriza una cuenta simple:
voy a recordar
más tiempo
del que estuve

voy a pasar
más años
con la idea de alguien
que con su cuerpo
y eso no parece justo

hay días
en que todo es tan mío
que olvido
que no dura

la risa
en la vereda
los pies
que saben dónde ir
los nombres
dichos sin esfuerzo

y entonces empiezo 
a guardar
entradas de cine
tickets que no dicen nada
una servilleta
con una fecha mal escrita
como si juntar pruebas pudiera hacerme menos transitoria

escribo
anoto lo que siento
como si no me habitara
como si tuviera
que dejar constancia
de que existió
que amé
que me amaron
que una vez
alguien necesitó decírmelo por escrito
para que no se pierda

voy a recitales y miro más a la gente que al escenario
por si después solo me queda eso:
una imagen fija
donde todo sigue pasando
sin mí

pienso en mi abuela
en sus tarjetas
con mi nombre apenas inclinado
como si le costara sostenerlo
como si supiera que iba a desaparecer
y quisiera dejarme algo
que pruebe
que me dijo
que existió

y yo hago lo mismo
acumulo
palabras
rastros
versiones de mí
para cuando ya no esté en ningún lado
ni siquiera en el presente

y sin embargo

mientras archivo
mientras nombro
mientras intento
que todo perdure

la vida se me pasa

como si no confiara en que alcanza con haberla sentido
y tuviera que demostrar
que alguna vez
fui más que un recuerdo
más que esta urgencia
de no desaparecer
del todo

presencia parcial

me molesta no conocerte.

esta forma tuya
de existir
en fragmentos,

como si
hubieras decidido
dosificarte.

todo lo que sé de vos
lo tomo
a cuenta gotas:
una frase que dejás caer,
un recuerdo sin contexto,
tu risa,
lo que nunca explicás.

y yo junto todo
como si alcanzara,
como si con eso
pudiera armar
una versión completa.

pero siempre falta algo.

siempre hay
una distancia
en el centro.

me gustaría contarte de mí,
no las cosas importantes,
sino las otras:
lo que pienso
cuando no hablo,
lo que nombro
cuando estoy sola,
las formas ridículas
en que existo
fuera de tu mirada.

me gustaría verte
sin esta distancia exacta,
sin esta cortesía
que nos protege.

verte
de verdad.

y que me veas,

no como ahora,
no como una presencia parcial
que te acompaña
sin alterar nada,

sino como alguien
que por fin
deja de ser un Otro

y empieza
a quedarse.

Efecto cero

nos llevamos bien,
eso es lo peor.

la risa aparece fácil,
se instala entre nosotros
como si tuviera derecho,
como si algo
estuviera pasando.

y sin embargo
nada se mueve.

cuando me voy
todo sigue en su lugar:
los objetos,
el aire,
tu vida intacta.

no dejo marcas,
no altero el curso
de ninguna de tus horas.

soy esta presencia parcial,
habito un margen
que acompaña
sin intervenir.

existo
en el espacio exacto
donde nada se arriesga.

hablamos
como si el mundo
fuera apenas esto,
este recorte,
esta versión reducida
de lo que podría ser.

pero después
volvés a tu centro

y yo vuelvo
a esta forma lateral
de permanecer,

a este modo mío
de no pasarte.

ahora que sigo siendo
un Otro en tus bordes
entiendo

que hay vidas
que no se abren,

solo permiten
que alguien
se siente un rato

y después
se vaya

sin alterar
nada.

ahora que tengo los ojos verdes

ahora que tengo
los ojos verdes
veo crecer
lo que antes
arranqué.

no nacieron así,
los fui armando
con restos:
una forma nueva de hablar,
tu música en mi boca,
el gesto justo
para no desentonar.

me mudé despacio
a tu mundo,
dejé mis cosas
en bolsas sin nombre,
rompí pedazos míos
para que encajaran
en el espacio
que nunca hiciste.

creí
que si me parecía
a lo que amabas
ibas a aprender
a mirarme.

pero no.

ni cuando mis manos
ya no eran mías,
ni cuando mi voz
decía lo que esperabas,
ni cuando mis ojos
empezaron a cambiar.

no me viste

y ahora que tengo
estos ojos verdes

entiendo

que la transformación
no garantiza
existencia

sino que testifica

el modo

en que alguien

desaparece.

***

Nara Bitti (Rosario, 2000) es profesora en Letras. Integra la comisión editorial de la revista El Cocodrilo.

Artículos Relacionados