Archivo de la categoría: CRÓNICAS

TODO LO QUE TENEMOS HASTA AHORA

Por Anaclara Pugliese

 

Mi amiga Florencia escribió un poema de Irene Gruss en una cartulina triangular, que representa un pañuelo blanco. El poema completo dice así:

 

Mientras tanto

Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.

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VENECIA SEGUNDA, DE MANUEL DÍAZ

 

Día VIII  05/03/2020*

El gobierno italiano ha cerrado escuelas y universidades por un plazo de quince días. Hace un rato, salí a fumar a la puerta de nuestro hotel y vi pasar hordas de personas con valijas (se ve que llegó algún tren) equipadas con barbijos. El virus ya llegó a la Argentina y todos los infectados o potenciales infectados provienen del norte de Italia. L me dice que la paranoia estalló en Rosario con un caso sospechoso en el Hospital Provincial. En Facebook, leo un cartel que han colocado en la puerta de un bar madrileño. Los españoles, siempre un poco más cabeza que el resto de los europeos, sostienen que: Está prohibido el uso de gel desinfectante y mascarillas. Aquí se viene a morir como héroes con la copa de vino o la cerveza en la mano. Lo cierto es que, a pesar de los programas oficiales de prevención, la gente no pareciera tomar los recaudos necesarios. Se ve gente con barbijo, en especial gente asiática, pero a cada momento rompen con los cuidados mínimos. Por ejemplo, es frecuente verlos con sus barbijos cubriendo narices y bocas, pero con sus manos sin guantes. Eso no les impide, sin higienizarse con agua y jabón o con alcohol en gel (como aconsejan desde la salud pública italiana), bajar por un instante la guardia y quitarse el barbijo para llevarse la mano a la nariz.

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LOS ESCALONES MÁS ALTOS

Por Marcela Alemandi

Imágenes: Delia Inés Amarilla

 

El microcentro de Rosario no tiene grandes avenidas: es prácticamente un triángulo formado por la avenida Pellegrini, el boulevard Oroño y el río, que enmarca unas cuantas cuadras de calles angostas, donde no son raras las congestiones de tránsito. Sin embargo, las calles del centro de Rosario nunca parecieron tan angostas como esta tarde, en la que no hay ni un solo auto, pero están llenas, de vereda a vereda, de mujeres, travestis, trans y lesbianas que cantan, gritan, bailan, levantan carteles con reclamos o directamente los llevan escritos en el cuerpo.

Lilian Milicich está tratando de alcanzar a sus compañeras. Su gorra de lentejuelas plateadas sortea varios carteles y algunas banderas, pero le resulta difícil: pide permiso, trata de pasar por la vereda, por los costados, pero la marea de gente lo inunda todo y tarda mucho en avanzar. Seguir leyendo LOS ESCALONES MÁS ALTOS

HIPOCENTRO, POR ERNESTO INOUYE

 

HEIWA ŌDŌRI

 

Ni las agencias de turismo ni los viajeros en sus blogs presentan a la ciudad de Hiroshima como un destino muy interesante para visitar. No hay nada histórico que ver ahí porque todo fue destruido por la bomba atómica. Es una ciudad moderna aunque sin la opulencia financiera ni la gracia tecnológica, espejada y futurista de Ōsaka. Pero cuando planeamos el viaje familiar a Japón mi papá fue inflexible con una única cosa: ir a Hiroshima.

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CREO QUE NO ES LO MISMO

Por Gabriel Lovera

El ingreso a Ciudad de México es, como no podía ser de otra manera, caótico. Como la combi salió una hora más tarde de lo pactado en el ticket (fenómeno ampliamente conocido como mexican time), la llegada a la cosmópolis es en hora pico. Tránsito desbordado. Tetris automotriz. En términos cordobeses, el que no pecha no avanza. Tardamos más o menos una hora y cuarto en llegar al corazón céntrico, al Monumento de la Revolución.

Luego de caminar más de veinte cuadras con el peso de las dos mochilas en mis hombros, arribo al hostel “Mundo joven”. Es una porquería absoluta: caro, te dan las sábanas para que tiendas tu cama (sí, otro chiste del destino), una cucheta que parece de alambre y en la que cada ínfimo movimiento parece una reproducción del sismo 8.2 que sufrió la ciudad en el 85. La atención no es ni buena ni mala, es inexistente. El hostel tiene cinco pisos, habitaciones estilo recámara bonsái y un ruido constante proveniente de todos los frentes posibles: pasillos, planta baja, terraza. Puro griterío y cachengue barato. El hostel es un claro retrato de la ambición desmedida, la maximización de espacios y recursos. Al parecer los dueños no se han puesto de acuerdo si desean tener un albergue o un antro. Lo único bueno, realmente bueno, es la ubicación: justito detrás del Zócalo. Seguir leyendo CREO QUE NO ES LO MISMO

HISTORIA LOCAL Y ADULTOS MAYORES

Pequeña crónica de una experiencia. Historia local y adultos mayores

Por Alicia Divinzenso y Gisela Galassi

En La Vejez (1970) Simone de Beauvoir –mucho antes que las políticas públicas se detuvieran en la problemática– explora de manera cruda y áspera los avatares y dilemas del proceso de envejecimiento y repasa los discursos históricos construidos al respecto. Esta obra critica la actitud de la sociedad capitalista hacia los ancianos y proyecta la temática como un dispositivo a trabajar, como un elemento de “justicia social”.

El Programa Universidad Abierta para Adultos Mayores de la Universidad Nacional de Rosario (ProUAPAM) consiste en el dictado de cursos, talleres y otras actividades educativas y culturales, destinadas a la población caracterizada como adultos mayores. En este sentido, la Universidad delineó un plan educativo que contemplase las diferentes necesidades y capacidades de un sector etario que demandaba un espacio en las políticas públicas de la Educación Superior; un espacio donde desarrollar sus intereses y conocimientos, profundizando los ya adquiridos e incorporando nuevos. Seguir leyendo HISTORIA LOCAL Y ADULTOS MAYORES

GABRIELA CABEZÓN CÁMARA, CRÓNICA EMOCIONAL E INTERCULTURAL ENTRE ITALIA Y ARGENTINA

Por Cristina Lavagna

revista el cocodrilo letras

Se arrivo in una città
oltre l’oceano
molto spesso arrivo in una nuova città, portato dal dubbio.
Divenuto da un giorno all’altro pellegrino
di una fede in cui non credo;
rappresentante di una merce da tempo svalutata,
ma è grande, sempre, una strana speranza.

Pasolini. “Gerarchia”, Trasumanar e organizzar, p. 189

Conocí a Gabriela Cabezón Cámara un día de primavera y de pizza en Buenos Aires. En lo que empecé a contarle no había más novedad que el disfrute de esa cercanía, porque en definitiva volví a repetirle lo que le había contado por teléfono, que era italiana, que me había instalado en Rosario desde hacía poco, que trabajaba como traductora para una de las pocas editoriales independientes que quedaban en Milán, que acababa de leer La Virgen Cabeza y que quería traducirlo. Tenía la certeza profunda de que la historia y los personajes podían capturar cierto público de lectores y lectoras italianos. Me sentía atraída por el concepto de periferia, yo en la “periferia del mundo”, las periferias industriales, históricas, sociales y urbanas. Las periferias son espacios físicos pero también mentales, donde con frecuencia se producen y se manifiestan grandes epifanías y revoluciones. Me siento más cercana a este concepto en tanto siempre me sentí lejos de la idea de centro.

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