ENTREVISTA A MARIO ORTIZ, POR MARCELO DÍAZ

por El Cocodrilo

Los signos.

Mario Ortiz

Vox.

2025, Bahía Blanca.

1. Lo primero que se me vino a la mente fue la frase de San Agustín que tanto hemos leído en diferentes instancias que es la siguiente: “El signo es toda cosa que, además de la fisonomía que en sí tiene y presenta a nuestros sentidos, hace que nos venga al pensamiento otra cosa distinta”. ¿Hay algo de eso en los signos recientemente editado? ¿Si tenemos en cuenta el libro anterior y las referencias a las relaciones entre el lenguaje las palabras y ciertas formas de la divinidad? 

   Creo que Los Signos es algo la respuesta a una cuestión que ha concentrado mi atención desde hace por lo menos treinta años y que atraviesa los anteriores cuadernos. En 1990 el filósofo argentino Jorge Lovisolo dio una serie de cursos en Bahía Blanca sobre Foucault, posmodernidad y deconstrucción. Fuimos con mi gran amigo y hermano Luis Sagasti. Era la primera vez que escuchábamos acerca de esos temas. Salimos obnubilados. Demás está decir que no entendí ni las tres cuartas partes de lo que decía, pero recuerdo perfectamente que Lovisolo mencionó un sintagma que me impresionó profundamente: “la catástrofe referencial del lenguaje”. ¿Qué quería decir eso? Parecía un oráculo hermético profundo y bello al mismo tiempo. 

   Con el correr de los años profundicé un poco más en estas cuestiones y descubrí que la escisión entre el orden de las palabras y el de las cosas me hacía pensar mucho hasta convertirse en una cuestión recurrente. Podría decirse que todos los Cuadernos de Lengua y Literatura giran en torno a esta problemática; son una prolongada reflexión poética sobre aquel sintagma. En Los signos está la respuesta definitiva. Por supuesto, no es algo que haya inventado o creado yo: fue comprobar que en la Eucaristía se cicatriza definitivamente esa herida entre palabra y cosa porque cuando se pronuncia sobre el pan las palabras “esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”, el pan y el vino se transforman real y efectivamente en Cuerpo y Sangre. La palabra se vuelve cosa y viceversa gracias al lenguaje eficaz del sacerdote que actúa in persona Christi. No fue una visión sobrenatural, pero al mismo tiempo fue una revelación intelectual y el Espíritu Santo me impulsó a decir “acepto que es así”. A partir de ese momento encontré la paz más profunda que quepa imaginar.  

2.La figura de Lucifer es una figura compleja. Cómo se construye en síntesis a lo largo del libro desde la mirada de Mario Ortiz y cómo llega su relación con el universo de los signos y de la poesía.

   Massimo Borghesi señala un fenómeno notable. Desde fines del siglo XVIII y a lo largo del XIX el mal y lo demoníaco se convierten en un objeto de deseo: es la representación del hombre que asume una condición soberana; provoca delirios de omnipotencia; satisface deseos inconfesables; es fuente de misterio y atracción morbosa, “ilumina con resplandores rojizos las sendas prohibidas, los abismos de la noche, las cimas heladas”. En una palabra, Lucifer se ha convertido en un símbolo positivo. Es un trágico y lamentable error. En este sentido, Los signos intentan demostrar con la evidencia más confiable que Lucifer no es un mito ni una leyenda; es el condenado para siempre y el enemigo del género humano. De nuevo: no es que yo sea un genio ni un iluminado: en la época de internet. la información más seria está disponible para todo el mundo. Yo sólo ordené y sinteticé lo que pude hallar y ofrezco esa evidencia a los lectores para que ellos vean y juzguen por sí mismos. Otro tanto hago con el fenómeno de los milagros eucarísticos. Precisamente, acabaron de declarar santo al joven Carlo Acutis que dedicó su cortísima vida a este tema.  

3.El texto tiene un tono ensayístico pero por momentos hay frases de un lirismo como esta: “Estamos por atravesar el corazón de las tinieblas pero hemos llegado a un punto de viaje que ya no tiene retorno. Tenemos que seguir. ¿ Este sería otro de los textos que tensiona y complejiza la idea de géneros tradicionales como le hemos visto? ¿ No era un desgaste en pensar en géneros literarios ya que nos lleva a pensar la lectura desde otro lugar? ¿Cómo lees Mario los textos literarios hoy en calidad de docente lector crítico y poeta? 

   Muy buena pregunta. Mirá, por primera vez en mi vida escribí un libro o cuaderno que no pretende ser literario ni apostar por un riesgo formal. Se trata de un ensayo testimonial, es decir, combina algo de filosofía, teología y mucho de mi vida personal. No hay autoficción ni deseo de exhibición personal sino una necesidad de dar testimonio. Es un libro puramente instrumental y referencial; un medio para un fin y en este sentido es diametralmente opuesto a cualquier intención de “poesía pura”. No tengo vergüenza ni reparos en declararlo. ¿Y cuál es su finalidad? Dar testimonio de lo que he leído y visto. Ofrezco la evidencia que está allí para decirle al lector: la vida es dura pero no es absurda; el relativismo nos engañó prometiéndonos la libertad y nos encadenó a la duda y la desesperación; no tengamos miedo de ser auténticamente científicos y racionales: si lo somos de manera honesta, podremos llegar a algo cercano a la verdad. Sí. La razón natural nos conduce al umbral de lo sobrenatural. No tengamos miedo de dar el “salto”: del Otro Lado no hay “algo”; hay Alguien que es Amor. 

4.Existe un registro de casos de personas que han cambiado hasta su identidad por la presencia del mal en el caso de la figura de los poetas malditos que tanto ha circulado en el mundo de la cultura en el siglo XX y en la actualidad qué habrá de fondo: ¿Quién habrá dictado las palabras de los poetas y algunos que podrían ser hasta músicos que aparecen en este libro?

   Hace un tiempo descubrí que los términos blasfemia y herejía, que originalmente provienen del ámbito religioso, han devenido categorías de análisis en la crítica de arte. Todos conocemos obras que deliberadamente trabajan a partir de esa zona de transgresión y sacrilegio. Hace un par de años tuve necesidad de recurrir a esas categorías para realizar un trabajo para un seminario en la UBA.   

5.No puedo dejar de pensar en los tiempos históricos en los que estamos viviendo: ¿ Acaso la maldad y la crueldad no son moneda corriente hoy en nuestro país en Argentina en una época donde desde los pequeños males hasta los grandes males los hemos justificado y hasta naturalizado en un punto? ¿Puede ser? ¿Qué otros ejemplos podríamos agregar al libro de lo que nos ocurre a nosotros hoy En este preciso momento?

   Estoy escribiendo mi tesis de maestría sobre la narrativa de un gran intelectual argentino olvidado: el padre Leonardo Castellani. Ya en la década de 1950 consideraba que estábamos transitando los momentos finales del Apocalipsis porque la realidad le ofrecía señales que habían sido profetizadas en el texto de San Juan: las guerras mundiales, el “enfriamiento de la caridad”, la blasfemia y la apostasía generalizada, el odio a Dios, la crueldad, las pestes y la muerte espiritual. No hace falta demostrar que ese escenario se ha profundizado hasta límites alarmantes. Sin embargo, es preciso ser enfático en dos cuestiones: en primer lugar, no sabemos ni el día ni la hora que ocurrirá el final de esta película; en segundo lugar, sea cuando sea el momento del clímax, ya sabemos el final: el Amor triunfará y la Bestia Maligna será definitivamente arrojada al lugar que le corresponde. Estamos obligados a ser optimistas no porque confiemos en el poder del hombre, sino porque confiamos en el poder de Dios.  

6.En un momento decís que nuestro viaje personal y como sujetos históricos nos encamina hacia la Luz. ¿Qué sería la esperanza para vos Mario? 

   Creo que por lo dicho hasta aquí la respuesta es clara: Jesucristo. El Alfa y el Omega. Principio y Fin. 

7.En un momento comentas que en el altar hay una reconciliación entre las palabras y las cosas. Alejandro Crotto en un punto también comentó lo mismo no puntualmente sobre el cristianismo pero sí sobre la poesía a veces en el poema no hay arbitrariedad entre el signo y la cosa designada sino que la forma y el contenido son una materia orgánica estarían como vos decís reconciliadas. También hay una relación ya no arbitraria entre las palabras y las cosas donde el imaginario colectivo encuentra las letras y las palabras correctas para referirse a un espíritu de la época como cuando hablamos de IKA y la fábrica de automóviles de Córdoba. La firmeza y la dureza del metal tiene su correlato también en la lengua. 

   La poesía, creo, trabaja justamente contra la idea de arbitrariedad del signo. El poeta se esfuerza por buscar las palabras adecuadas y disponerlas en la sintaxis adecuada en función de lo que desea expresar. El signo poético no es polisémico, pero no arbitrario. Y en la vida cotidiana eso se manifiesta hasta en la tipografía y la publicidad. Para los que ya tenemos algunos cuantos años encima, el ícono de la IKA no expresaba la industria: ERA la mismísima Industria Argentina, la solidez de una Estanciera. 

8.Por último qué ocurre con la poesía. Qué de la poesía puede ser considerada como una oración tal vez laica, tal vez cristiana, tal vez bendecida o no. Hay una relación entre la poesía y la fe. ¿Qué lugar ocuparía la poesía en este universo de creencias que se van transformando a lo largo del tiempo?

   En el principio era el Verbo. La poesía más objetivista que se limita a describir una canilla que gotea o un pedazo de mampostería es verbo humano y continúa, a su modo, la obra del Verbo. 

***

marzo 2026 | Revista El Cocodrilo

Artículos Relacionados