4 POEMAS DE NINA RECHES

por El Cocodrilo

Selección de poemas del libro Último intento de ver un puma de Nina Reches, publicado por La tarea de escribir en 2025.

***

Último intento de ver un puma

Sí, es un mar silencioso.
Las olas se refractan antes de llegar a la orilla
no hay un alma humana en diez, veinte kilómetros

acá, desde el punto más alto de la estepa
donde la tierra encuentra al mar
escucho una anémona cerrarse
algunos metros abajo

acá, donde la tierra imita la batimetría
en estos últimos momentos de luz
pido el tiempo se detenga
el pez que sea pez
que el puma aparezca y las cosas

expresen su código invisible.
Su sintaxis está
flotando entre partículas de polvo.
Pido el tiempo se detenga y no:
oscurece y tal vez
tenga que bajarme.

Monte León

En esta parte del mundo en la que el viento
hace crujir la casa y se devora 
la posibilidad del árbol
el arbusto crece hacia abajo para sostenerse

la piel se endurece
un poco más llevo una estaca entre los dedos
pero no duele, la costumbre
sucede y además sucede rápido.
Los zorros te miran a los ojos
no piden comida

tomo el agua de donde aparece
ahora que sé
tolerar la muerte
del pingüino, del caballo o de mi piel

miro a estas mujeres, conocen el fuego
acaricio a sus animales domésticos
y termina el día

The Boatman’s Call

Cuando no podía dormir
papá se quedaba al lado de la cama
ponía un disco con canciones tranquilas
y llamaba a nuestro perro, Tigre.
Teníamos un pacto: si el sueño llegaba
en la segunda canción, entonces
se quedaba hasta la cuarta.
Yo hacía fuerza para adentro con los ojos
fingía dormir cuando la voz
en la tercera canción
comenzaba a repetir into my arms
oh Lord, into my arms
me hacía pensar en barcos.
No sé si te lo dije,
ni sé si los barcos de tu cabeza
se parecen a los míos
veleros blancos apoyados con cuidado
en agua quieta, esa es mi imagen.
Pienso que veías lo mismo
porque cuando me asusto
me mirás a los ojos y sabés exactamente
cuántos barcos se hunden. Papá,
si fuéramos pingüinos
nos habríamos perdido por buscar
la aurora boreal en vez del agua, ¿vos sabías?
los pingüinos machos cuidan a sus crías
durante meses, ahuecan su cuerpo
para guardarlas del frío. Si el papá pingüino muere
es imposible que las crías sobrevivan.
A veces pienso en eso y sé
que la corriente rompería todo
el barco, las velas
un pedazo de la Antártida.
Nadie más habla el lenguaje
del hielo para convencerlo.
Nos abriga el frío.

Bajo un dilema tan simple como

fumar el cigarrillo ahora
frente a la compu y arruinar
la posibilidad del deporte por la tarde

o en cambio
vestirme ya mismo
con esas ropas que hacen de mi cuerpo
el de una atleta olímpica
e incluso amoldan mi cara a la de ella, alguna rusa
que perdura unos días en la televisión. Sus pómulos
enrojecidos en miles de pantallas
viajados por cables, rebotados en satélites
alrededor y por fuera de este mundo. Es un dilema

muy simple que no puedo resolver. Aún así
no me arrepiento de las decisiones
que me trajeron hasta acá, a ser la atleta
posible y momentánea.
Podría haber tomado votos
de una chica más bien trágica. Es lo que esperaba
yo y capaz otros
en mi adolescencia. La chica
que salta la ventana de la escuela
y bebe vodka solo, feo, como un ruso
en este caso no un atleta si no un trabajador
de la tragedia. Quién no fue
la chica trágica y el ruso. Miles. Pero otras

lo han sido conmigo.
¿Qué es de sus vidas ahora? Amigas,
¿son las posibles atletas olímpicas?
¿Se convirtieron en cantantes?  ¿En estudiantes
de alguna ciencia social? ¿Alguna
se quedó con la tragedia? ¿Alguna no? Yo
moví las fichas de un modo inesperado para mí

y gracias. Puedo mencionarles
por decir algo
la masa atómica del hidrógeno:
uno punto cero cero siete nueve siete. Impresionante. Ahora
levante la mano quien sepa
las fechas importantes de la revolución eslovaca
y la que entienda qué quiso decir Bataille
en discusión sobre el pecado. Amigas,
son ustedes verdaderamente inteligentes
puede ser incluso

perturbador: reconocer que en cierto instante
sin ser conscientes de ello
algo nos sedujo y logró que decidamos traernos 
para estar ahí. En ello.
Saberlo todo. El seno
o la cresta de la ola. La obsesión de los egipcios
por construir triángulos gigantes. Amigas

¿fueron ustedes a una charla de manejo?
Ponen un video de un español que repite 
abróchate el cinturón 
abróchate a la vida

y aunque sea totalmente patético
y el video sea horrible, porque vuelan brazos humanos
me esfuerzo en torcer la metáfora
para decirles:
así como venimos al mundo
gracias a miles de casualidades
encontramos, cada una, el cinturón correcto
abróchate a la vida, repite el español
transfórmate en la rusa, podemos escuchar
aunque elijamos el cigarrillo y continuemos
fracasando en el deporte

***

Nina Reches nació en el año 2000 en la Ciudad de Buenos Aires en donde, por ahora, vive. Es estudiante de la Licenciatura en Oceanografía de la UBA. Publicó Último intento de ver un puma (2025) por La Tarea de Escribir y una selección de poemas, Vas a planearlo todo, en la Antología Celofán de La Carretilla Roja (2021). Participó en la residencia para jóvenes del Festival Internacional de Poesía de Rosario en 2024.

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julio 2025 | Revista El Cocodrilo


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