MANUEL PUIG: DE BOQUITAS PINTADAS A HEARTBREAK TANGO

Manuel Puig: de Boquitas Pintadas a Heartbreak Tango. Operaciones de traducción. La lengua de traducción

 

Por María Julia Hernández

La resonancia internacional alcanzada por Manuel Puig a partir de su novela Boquitas Pintadas (1969) queda manifiesta en las múltiples traducciones que se hicieron de esta obra a diversos idiomas, entre los que se destacan el portugués, el italiano y el francés. Hacia 1971, se publica una traducción al inglés realizada por la traductora Suzanne Jill Levin bajo el título adaptado de Heartbreak Tango Ricardo Piglia recuerda que dicha conversión desata el comentario del propio autor respecto del título de su próxima novela The Buenos Aires Affaire (1973)“Una vez me dijo: ‘Le pongo ese título para que no haya traducción de título’.” (Piglia: 2011).  Como se aprecia claramente, las palabras que componen el título original de su novela de 1973 muestran una fuerte neutralidad lingüística, o en términos de traducción una falta de localización lingüística,  producto de una operación consciente del autor para que la posible posterior traducción en cualquier idioma de llegada  no modifique el sentido en el idioma fuente.

Esta anécdota abre una serie de interrogantes acerca del lugar que ocupan las traducciones de las obras literarias dentro en el sistema literario en el  circulan, qué operaciones de traducción se operan sobre los originales, qué carga ideológica dejan traslucir esas operaciones.  Sin embargo, en el caso que nos ocupa, la traducción de la novela Boquitas Pintadas de Puig, además de la posibilidad de indagar en las consecuencias que se produjeran a partir de su traducción en el sistema literario en el que circularon dichas traducciones, nos abre otro interrogante: ¿es posible que la traducción de una obra no impacte solo en la cultura de recepción sino que además pueda influir en prácticas escriturarias del autor en cuestión?

Traducción etnocéntrica e hipertextual

Según Berman, la traductología concebida como aquella disciplina que tiene como objeto meditar acerca “de la totalidad de las formas existentes de la traducción” (Berman: 2014, Pág. 21) tiene entre sus objetivos una analítica de la traducción que se ocupa de las formas históricas de la experiencia de la traducción.  Según este crítico, un análisis detenido de las formas de traducción en occidente demuestra que las dos formas tradicionales y dominantes de la traducción literaria evidencian que ésta se caracteriza por ser una práctica etnocéntrica e hipertextual. Así, toda traducción de una literatura considerada periférica a una cultura meta hegemónica sufriría una serie de trasformaciones operadas por un sistema de deformaciones que se produce en esta operación que, en pos de privilegiar la traslación de sentido, abandonan la letra del texto original.

De esta manera, cada cultura que traduce una obra opera sobre ella una serie de modificaciones para que dicho texto “se adapte” mejor al público receptor de esas traducciones. La guía de un traductor, entonces, estaría orientada por el horizonte de recepción de la obra que traduce. Con el fin de que la traducción sea “clara” o “transparente” -es decir, que el lector no sienta que está leyendo una traducción-  y como consecuencia de ello, que se sienta que ese texto podría haber sido producido naturalmente en su lengua, se producen adaptaciones, racionalizaciones, clarificaciones, alargamientos, ennoblecimientos, etc.  De esta manera, la traducción se convierte en una práctica etnocéntrica e hipertextual. Una obra literaria traducida sufre un proceso de “aclimatación”, por lo que ya no estaríamos frente a una traducción en el sentido que se le da dentro de este marco teórico, sino que estaríamos frente a la adaptación de una obra literaria traducida.

Ahora bien, Berman plantea lo anterior en base a las traducciones que se llevaron a cabo en países europeos hegemónicos, particularmente Francia, que tienden a concebirse a sí mismos como los generadores del conocimiento y la alta cultura o alta literatura. De allí que resulte lógico que una traducción de una obra perteneciente a un sistema literario periférico, en este caso Argentina, a un idioma meta perteneciente a una cultura hegemónica dominante (la cultura norteamericana) lleve a cabo operaciones de traducción deformantes del original. El sentido del intercambio cultural de una obra literaria producida en sistema literario periférico hacia una traducción que se lea en el sistema literario hegemónico meta explicaría la adaptación que operó la traductora sobre el título de la novela.  Si nos detenemos en la inclusión de la palabra “tango” en el mismo, entendemos que la operación de traducción marca el país de origen de esa obra literaria haciendo énfasis en un pathos relacionado con este género musical que en el título del original se halla presente de manera menos explícita.

A principios de la década del 70, los estudios de traducción dejan de concebir la práctica de la traducción como un fenómeno lingüístico de traslación del sentido y pasan a considerar la traducción como un fenómeno cultural. La línea de investigación planteada entre otros por Hermas  sugiere   algunos fundamentos para el análisis de las traducciones que tienen como consecuencia epistemológica un traslado de los estudios sobre traducción del campo estrictamente lingüístico hacia un estudio crítico de la traducción. De esta manera se evidencia cómo las operaciones de traducción pueden pensarse como un mecanismo que permite el traslado de temas, de géneros y de estilos escriturarios.   Esta corriente tiene como base  común para el análisis una visión de la literatura como un sistema complejo, dinámico e interactivo que vincula constantemente los modelos teóricos y los estudios de los casos prácticos. Estos estudios de la traducción  focalizan su interés en la producción y la recepción  de las traducciones, además de cuestionar el lugar y el rol que cumplen las traducciones dentro de un sistema literario determinado.

Si consideramos, con Pascale Casanova,  que las literaturas nacionales no son la emanación de una identidad nacional sino que ellas son el producto de las tensiones e interrelaciones que las literaturas vernáculas mantienen con las literaturas traducidas entenderemos el lugar fundamental que ocupan las traducciones dentro de un sistema literario determinado.   Ahora bien, esta concepción de la traducción como una práctica etnocéntrica -en términos de Berman-  se lleva a cabo  a partir de la identificación de valores vernáculos que se dejan leer en la traducción y que ponen de manifiesto las estrategias discursivas que se aplican tanto en los niveles textuales como en los paratextuales.

Restaría aclarar que no sólo la adaptación del título en la novela de Puig, sino toda la obra traducida puede ser analizada desde este punto de vista, y es una de las líneas de análisis  que se abordarán en una futura indagación crítica.

El escritor y su (s) lengua (s)

Las novelas de Puig, y en especial, Boquitas Pintadas presentan una superposición de géneros discursivos, escritos y orales, que circulan a lo largo de la novela. Una novela que se piensa como folletín. Un folletín que retoma géneros discursivos que van desde la conversación, la carta, los avisos fúnebres, el diario íntimo hasta lo que se oye en la radio.  Una escritura plagada de “lenguas” que se corresponden con la gran riqueza lingüística que muestra el español rioplatense de los años setenta. Este fidelidad discursiva que Puig presenta a través de su “voluntad” de realismo permite que “esos lenguajes se señalen a sí mismos (…)[y] se narre en jergas”.  Además “el entrecruzamiento de las diferentes jergas y códigos, contribuye a la polisemia (los extremos narran, pero sobre todo se narran: dicen su contexto, su cultura, su ideología) (…) (Ludmer: 1971. pág. 14)

La polifonía presente en la novela de Puig no es uno de los tantos aspectos a ser analizados en un abordaje crítico de la misma, sino que es el principal aspecto formal de la obra, en Boquitas Pintadas se entabla una conversación infinita (Giordano: 2001) entre todas aquellas voces que por lo bajo o bien a voz abierta van hilvanando diálogos en la superficie textual de la novela.

Por otro lado, la novela inmediatamente posterior, The Buenos Aires Affaire, presenta ya una menor riqueza lingüística en comparación con su predecesora. En términos de Piglia, está escrita en una lengua de traducción. Probablemente, lo que guíe a Piglia a realizar dicha aseveración tenga que ver con el tono frío y enigmático que es característico del género policial. Género en el que se ubica como primera intención la novela, a pesar de que su técnica compositiva pueda negar una pertenencia plena al género.

En principio, se reconocerían en ella dos niveles de lenguaje diferenciales según si el que enuncia es el narrador (tono frío e impersonal, de informe policial) o los personajes (tono sentimental, lenguaje metafórico y menos referencial). Sin embargo, si atribuimos la presencia de este tono diferente al género, también se podría hacer una lectura que una los lazos entre la elección del género y el éxito internacional de la novela predecesora a The Buenos Aires Affaire.

Si bien las corrientes en los estudios de traducción se enfocan en el análisis de la obra traducida dentro de su cultura meta, a partir de este ejemplo,   proponemos pensar de qué manera puede incidir en el sistema literario de origen el hecho de que un texto literario haya sido traducido a lenguas extranjeras,  cómo contribuye a la producción de sentido en la cultura de origen.  Esta situación solo puede pensarse en el caso de un texto perteneciente a una literatura periférica. En este sentido, se abre la hipótesis de que estas operaciones de traducción desde una cultura periférica fuente a una cultura etnocéntrica meta revierte la dirección del cambio cultural repercutiendo en el sistema literario de origen (Willson: 2004) El escritor es consciente, a partir del éxito internacional de su novela, de que su obra tiene un público lector más amplio y más plural desde el punto de vista lingüístico e incorpora a estos lectores dentro de su horizonte de recepción.

Una de las líneas de análisis que se abren es indagar en la posibilidad de que en el lenguaje poético que se despliega en la novela The Buenos Aires Affaire se podrían rastrear las marcas de las operaciones conscientes que un escritor puede dejar en la textura de su obra cuando sus condiciones de producción exceden el contexto local.

Por un lado, este hecho evidencia la importancia que tienen las operaciones de traducción  en la cultura meta, a partir de la aclimatación de sus elementos, su vernaculización, en el caso de la traducción de las obras de Manuel Puig al inglés. Aunque por otro lado,  el impacto que dichas operaciones etnocéntricas de la cultura receptora tienen en la cultura productora cuando ocupa un lugar periférico en el intercambio cultural, en la obra de Puig, es al menos llamativo e invita a una investigación más profunda.

Referencias bibliográficas:

  • Berman, Antoine, La traducción y la letra o el albergue de lo lejano. Buenos Aires, Dedalus, 2014. Traductor: Ignacio Rodríguez.
  • Giordano Alberto, La conversación infinita. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2001.
  • Ludmer, Iris Josefina. “Boquitas pintadas: siete recorridos”. En Actual revista de la Universidad de los Andes. II 8-9 Mérida, Venezuela. Enero diciembre de 1971.
  • Piglia, Ricardo: “Tradición y Traducción.” Conferencia dictada al celebrarse la inauguración del Magister en Literatura Comparada de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibañez. Santiago de Chile, 17 de Marzo de 2011. Versión taquigráfica en: https://es.scribd.com/doc/187112110/Tradicion-y-traduccion-Ricardo-Piglia
  • Willson, Patricia, La constelación Sur. Traductores y traducciones en la Argentina del siglo XX. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2004.