Archivo de la categoría: TEXTOS

DOS MUERTES, DE ISMAEL GARCÍA

Ambrose Bierce imagina un espía yanqui que antes de morir fusilado a manos del enemigo filosofa en un contrapunto existencial con un general de las tropas del sur. La naturaleza, según dice, parece haber ordenado las cosas bastante a su favor, ya que mientras esté consciente, no ha de morir todavía; muerto, estará inconsciente. En una serie de proposiciones epicúreas afirma también que los sufrimientos sólo pueden sentirse en vida; vivimos hasta estar muertos. La Naturaleza, sin embargo, guarda otros misterios que complican su solemne aceptación de la muerte. Seguir leyendo DOS MUERTES, DE ISMAEL GARCÍA

EL VIRUS DE HUNO, DE AGUSTÍN ALZARI

 

 

Alberto Carlos Huno tiró el café y el cortado en jarrita que le pidió Claudio, el mozo. Los apoyó sobre sus respectivos platitos en la barra, al costado de la máquina, y encaró con decisión la cocina. Había dejado inconclusa la charla de su vida con el gordo Páez, jubilado y cocinero. Este lo esperaba parado bajo el ventilador de techo. Tenía la cara sudada y las palmas apoyadas de plano sobre la mesada de acero inoxidable.

–O te actualizás o estás frito, nene –le dijo el cocinero ni bien lo vio entrar–. El problema de este tiempo es que ya está: vos atrasás cien años. Seguir leyendo EL VIRUS DE HUNO, DE AGUSTÍN ALZARI

EL JARDÍN DE LOS VECINOS, DE IGNACIO ROMERO

Un fanático es alguien que no
puede cambiar de opinión y
no quiere cambiar de tema.
Winston Churchill

Mi vida era una ironía. Soñaba con ser Diógenes, que había callado a Alejandro Magno, pero no me animaba a hablarle a Marianela. Quería desprenderme del mundo, tener una capa de barniz que me aisle del exterior. Pero ella me gustaba tanto, que todas las noches, antes de acostarme, miraba su foto en mi celular. Recorría su Facebook tratando de saber algo más acerca de esa mujer que me volvía loco sin conocerla. Estaba pendiente de ella como si fuera un bebé primerizo. El muro era una columna de Página 12, repleto de comentarios en contra del gobierno de Macri. No me molestaba, pero me costaba imaginarme viviendo con una mujer que solo hable de estos temas. Consideraba a la política una pérdida de tiempo. Como la religión o la vida extraterrestre. Si querés salvar al mundo, la única forma de lograrlo es de una persona a la vez. Lo demás es algodón. Seguir leyendo EL JARDÍN DE LOS VECINOS, DE IGNACIO ROMERO

UNA HISTORIA DE BARRIO, DE FLAVIO ZALAZAR

Para Fede

 

Pasó Marisa y como siempre las miradas se posaban en sus caderas, los pliegues del pantalón y el movimiento al caminar. Con los pibes siempre la fichábamos, aunque era inalcanzable; sus veinte años chocaban en el paredón de nuestra pubertad. El viejo de Leonardo también la miraba; una vez lo junó la mujer y lo cagó a pedo refiriéndose a ella como una estúpida. Y en verdad parecía: no salía de noche, no estudiaba nada y por las mañanas andaba siempre con la madre. Seguir leyendo UNA HISTORIA DE BARRIO, DE FLAVIO ZALAZAR

UNOS PÁJAROS (FRAGMENTOS DE DIARIO), DE CAROLINA MUSA

 

Febrero 2014

Una niña ha muerto. Pienso en todas las cosas que compartí con su mamá, mi prima hermana, en la última vez que la vi, en los mensajes que nos intercambiamos en navidad. Pienso en el futuro que esa niña nunca tendrá. Los prejuicios que no tendrá, el cuerpo que no tendrá. La siempre niña en los ojos de los que la recuerden. ¿Quién le habrá puesto hoy su último vestido? La inconcebible magnitud de ese dolor. Parar. Pará mierda pará. No hacer literatura con este desgarro en el corazón del otro. No hacer literatura con este desgarro en el corazón del otro. No hacer literatura con este desgarro en el corazón del otro. Seguir leyendo UNOS PÁJAROS (FRAGMENTOS DE DIARIO), DE CAROLINA MUSA

LA GUERRA DE MENTIRITA, DE ROCÍO MUÑOZ VERGARA

 

Aquello consistía en tirarnos, las unas a las otras y con el máximo posible de salvajidad, todos los juguetes que hubiera en la pieza. La mamá de Luisa inventó el juego y jugaba con nosotras. Para los demás adultos jugar no importaba, no les importaba, era cosa de niñas. Pero la mamá de Luisa sí que jugaba con nosotras, y todas nos divertíamos, y todos los juguetes de la casa estaban rotos. Los rompíamos nosotras en la guerra de mentirita.

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