ROMANCES, DE FLORENCIA GIUSTI

 

La familia de mamá es proclive a las desprolijidades. Tengo un tío que todos los veranos gestiona el lugar y la comida para las fiestas los 24 o 31 de diciembre. Todos sabemos que las sobras quedarán en su casa y es por eso que organiza todo él. Resentimiento y decepción. Así se siente cuando una familia se desmorona, las cosas están rotas hace mucho tiempo.

Pero esta navidad suena mucho Luis Miguel. Con mis primos después de las doce estamos sentados en el borde de la pileta. Lejos de nuestra casa, vemos las estrellas distorsionadas. El vecino aún tiene el fuego prendido y el humo interviene en nuestra visión.

Esta navidad será recordada por mis primos como la mejor navidad de todas. Ya es tarde para nosotros, y mis tíos están disfrazados de mujer mientras suena “Cuando calienta el sol”.

Mi tío Jorge tiene una camisa blanca, con los botones desabrochados, imita la voz de Luismi, agita una especie de palo de escoba usándolo de micrófono: “Es tu palpitar, mi recuerdo, mi locura, mi delirio, estremezco, ohhh ohhhh”.

Mi mamá y las hermanas tiran corpiños al unísono, imitando a las fans de este Luis Miguel de zona suroeste. Él los recibe amablemente colgando algunos en el costado de su improvisado micrófono. Mis otros tíos representan a fans un poco más osadas que lo abrazan y le dan besos.

Hay registros de la noche: una foto disfrazados de mujer, el tío Jorge con su cuerpo exuberante, en cuero, agitando una botella de champagne, sobre el pasto salimos algunos de nosotros viendo el espectáculo.

Pero nadie nunca más habló de esa noche. Mi madre, cada vez que la recordábamos con mis hermanos: silencio.

Mi tío Jorge una vez vio una de esas fotos. Había pasado el tiempo porque lo recuerdo con un buzo. Hacía frío y miraba el álbum en una reunión familiar un poco más improvisada. Estaba con la mirada perdida, sin decir nada, mirando las fotografías, viéndose así, como si no se reconociera.

Un viernes a la noche, en casa, mamá espera el recital que van a pasar en canal 13. Estamos todos sentados en la mesa, esperando que empiece el recital de Luis Miguel para que mamá pueda comenzar a grabarlo.

Leo “Luis Miguel en Argentina”, un logo abajo anuncia que el sonido será en estéreo.

Luismi mira el cielo, está muy transpirado y enérgico, mira a las pantallas de perfil, saluda a la gente. Su bronceado es perfecto, tostado y uniforme de Caribe, casi de otro planeta. Se nota en su presentación el laburo de varios recitales, maneja al público como si fuera una masa homogénea de decisiones. Lo percibe a la perfección, casi como si estuviesen programados: “Ahora vamos a callarnos todos, y luego vamos a gritar muy muy fuerte”.

El recital es monumental, hay cientos de músicos en escena y pantallas gigantes una a cada lado del escenario, cuatro coristas vestidas de rojo y negro sostienen los coros cuando Luismi muestra todas sus destrezas vocales balbuceando notas mientras salta y baila sin ninguna dificultad. Vira a todos los géneros musicales de su carrera.

Parece un superhombre. En el 1:03:00 hace su segundo cambio y viste una camisa azul y blanca muy llamativa, nunca se le quiebra la voz.

Por unos momentos la banda debe demostrar toda su destreza. En “Bésame mucho el tema se alarga considerablemente por el guitarrista que demuestra sus punteos, un solo de batería y el sostenido canto de las coristas.

Luismi se debe ir por unos minutos del escenario, al minuto y medio vuelve, sin el chorro de transpiración que le colgaba de su patilla y pide al público que levanten las manos: “Qué bonitas manos, levanten esas manos, qué bonitas”.

En la parte de “La incondicional” mamá dice: “Mirá, esa se parece a la Nati”, y señala a una mujer cuando la enfocan en la tele. Según ella, se parece a mi prima Natalia.

Luis Miguel presenta en 1996 su disco Romances, no llegó a Rosario esta vez, y vendrá en los próximos años muy pocas veces.

Mi tía Gloria es la única de la familia que lo irá a ver y después nos juntaremos con ella para que nos cuente detalles de la noche: qué pasó, cómo fue, qué fue lo primero que cantó.

Mi tío Jorge debió buscarla y luego tuvieron una discusión, porque ella se quedó hablando con no sé quien sobre los sucesos de la noche y él la estaba esperando enfrente de todas las chicas eufóricas cerca de la cancha de Central.

Tendremos varios VHS de recitales. Había un capo en el colegio católico que hacía unos videos increíbles: apareciendo y desapareciendo personas, abriendo puertas y ventanas que nunca habían existido. Uno abría una puerta ¡pum! estabas en otro lado ¡mágico!

El filmador te decía que te pararas en un lugar y él te hacía el efecto y como una figurita te ibas girando a una siguiente locación.

El Rosedal era el preferido de todas, la desaparición y aparición desde las columnas griegas lo hicieron todas las chicas de mi generación.

Cuando mamá se levanta para cortar el video del recital de Luis Miguel porque llega la propaganda hay alivio. Algo no se está grabando. Es así como funciona, el relax es inmediato. Se te aflojan todos los huesos. Se corta la propaganda y otra vez a la tensión de la noche.

En los VHS de los viajes de egresados, las coordinadoras de los turismos hacen videos genéricos que te entregan como un recuerdo para que los padres vean después.Son un grupo excelente, maravilloso, cuando sean grandes se van a acordar de este momento, el grupo humano, increíble, sus hijos se han portado muy bien, y a los chicos les digo, este viaje lo van a recordar toda su vida”.

Luis Miguel es el héroe de la noche este viernes. Será nuestra diversión porque luego querré ver cómo se ve el video cuando mamá lo termine de grabar.

Ahora  puedo ver ese recital en YouTube. Lo más interesante es la parte del final en la cual Luismi arroja unas pelotas cada vez más grandes en escala, hasta llegar a una monumental que ocupa casi tres cuartas partes del escenario, los cientos de personas que están ahí, hacen rebotar las pelotas inflables, gritando por varios minutos.

 

Florencia Giusti

Florencia Giusti escribe, estudia y enseña. Desde el 2018 es coordinadora de un taller de poesía en la Unidad Penitenciaria N°5 de Mujeres de Rosario. Es editora de la editorial de fanzines Mentazines, que experimenta con los soportes de edición, la impresión risográfica entre otros materiales.

 

Imágenes: Anaclara Pugliese

 

(actualización marzo 2020| Revista El Cocodrilo)

TEXTOS

LA TRANQUERA, DE MAURO CASELLA
DOS MUERTES, DE ISMAEL GARCÍA
ROMANCES, DE FLORENCIA GIUSTI
DOS POEMAS DE BERNARDO ORGE
TRES POEMAS DE FRANCISCO MOULIA
DOS POEMAS DE GABRIELA SACCONE

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